miércoles, 28 de enero de 2009

Declaración de Carlos A. Lozano Guillén


Rechazo al atentado criminal y al oportunismo gubernamental

El atentado dinamitero en el norte de Bogotá de ayer martes 27 de enero es repudiable desde todo punto de vista, con mayor razón cuando deja dos víctimas, ambas humildes y trabajadoras, además de los cuantiosos daños materiales. Es un acto terrorista que no tiene justificación. Quien quiera que lo haya cometido merece todo el desprecio y el rechazo de los ciudadanos y ciudadanas que trabajamos con ahínco por la paz, las salidas pacíficas y políticas del conflicto y queremos construir una patria en que predomine la democracia y la justicia social.

Las autoridades han formulado hipótesis sobre la presunta responsabilidad del acto criminal, pero que son sólo suposiciones e indicios en la investigación que debe conducir a establecer de manera plena y evidente la autoría del mismo. No se puede decir que hay algo definitivo que permita señalar a organización o persona en particular, como ya lo hacen algunos voceros gubernamentales y medios de comunicación. Es la forma irresponsable como siempre se precipitan quienes tienen el interés de propiciar la guerra, hacer la apología de la “seguridad democrática” y de promover el reeleccionismo fatal para el futuro de la democracia colombiana.

Llama la atención que mientras al comienzo se dijo por parte de las autoridades de policía que no se tenía información de recientes amenazas o extorsiones a la empresa Blockbuster donde fue colocada la bomba en un cajero automático, después se haya cambiado la versión para asegurar que sí se trataba de una extorsión de las FARC. Pero también es coincidente el atentado y la apresurada sindicación a la guerrilla cuando está en marcha el proceso de la liberación de los seis rehenes que el Secretariado de las FARC anunció hace más de un mes y que en menos de quince días estarán de regreso al seno de sus hogares como lo informó ayer también la senadora Piedad Córdoba.

La responsabilidad de la guerrilla es apenas una hipótesis, que no tiene fuerte fundamento y que se pretende aprovechar de manera oportunista por el Gobierno Nacional para estimular las salidas militaristas y de fuerza. No es la primera vez que esto ocurre, los “falsos positivos” son una práctica perversa de este Gobierno, como lo demuestra el hecho de que más de mil militares están vinculados a investigaciones judiciales por este procedimiento propio del terrorismo de Estado.

Pese a todo, quienes trabajamos por la paz y la salida política negociada, debemos multiplicar esfuerzos por propiciar un clima favorable para el intercambio humanitario y los diálogos de paz, como se promueve por el movimiento de “Colombianos y Colombianas por la Paz”. No hay que dejarle espacio a la insensatez y a las mentes calenturientas que fomentan las salidas de fuerza y este tipo de actos a toda luz repudiable, independiente de quien sea su autor.

Bogotá D.C. 28 de enero de 2009


Primera liberación será el domingo, se conocen coordenadas

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