La vida de Nelson Mandela, legendario héroe de la resistencia contra el racismo y el criminal régimen del apartheid en Sudáfrica, apoyado por el Reino Unido, Estados Unidos y otras potencias europeas y países satélites, se está agotando. Son 95 años de existencia, la mayoría de ellos de luchas clandestinas y persecuciones y, desde 1990, de éxitos y conquistas, porque logró celebrar el fin del racismo y el apartheid, objetivo de su lucha tenaz de tantos años. Fue protagonista de la victoria de su pueblo y de las mieles del poder, nunca en beneficio propio sino de los suyos, la mayoría negra de esa poderosa nación.
