El pasado 25 de enero las manifestaciones comenzaron en El Cairo, extendiéndose a todo el país días más tarde. Miles de personas han salido a la calle pidiendo libertades pero se exponen al riesgo de sufrir abusos y detenciones arbitrarias. Con estas manifestaciones millares de personas están desafiando a las autoridades egipcias quienes utilizan el estado de excepción vigente en Egipto desde 1981 para prohibir las manifestaciones y reprimir el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión, así como para cometer otras violaciones de derechos humanos, como tortura y otros malos tratos y juicios injustos ante tribunales militares o de excepción.
