Álvaro Cuadra.- Rebelión
Un balance mínimo del primer año del actual gobierno plantea una cuestión de entrada, si acaso estamos ante el primer gobierno de derecha en pos-dictadura o bien se trata –más bien- del gobierno de Sebastián Piñera. La pregunta no es baladí y nos lleva a uno de los rasgos centrales que caracteriza a la actual administración: Estamos ante un gobierno “mediático-personalizado”. Esto quiere decir que el actual gobierno organiza su imagen en torno a la figura del presidente que exhibe sus actuaciones a través de los medios de comunicación. Esta “personalización” extrema se afirma, por cierto, en una cierta tradición presidencialista, pero sobre todo en la hegemonía mediática sin contrapeso que ejercen los sectores empresariales ligados a la derecha.
Un balance mínimo del primer año del actual gobierno plantea una cuestión de entrada, si acaso estamos ante el primer gobierno de derecha en pos-dictadura o bien se trata –más bien- del gobierno de Sebastián Piñera. La pregunta no es baladí y nos lleva a uno de los rasgos centrales que caracteriza a la actual administración: Estamos ante un gobierno “mediático-personalizado”. Esto quiere decir que el actual gobierno organiza su imagen en torno a la figura del presidente que exhibe sus actuaciones a través de los medios de comunicación. Esta “personalización” extrema se afirma, por cierto, en una cierta tradición presidencialista, pero sobre todo en la hegemonía mediática sin contrapeso que ejercen los sectores empresariales ligados a la derecha.